miércoles 5 de mayo de 2010

Campos

El medio rural está lleno de virtud.

Un rebaño de ovejas camina por delante de una vieja ermita hoy ya abandonada. De color azul y mostrando aún su campana y su cruz en lo alto. El pastor, a lo lejos, silva al rebaño. Acompañado de un perro. Hay un hombre muy mayor, bajo una boina, apoyado a un banco. Toma el aire fresco. Al fondo una montaña abrumada por tanto visitante. Muestra sus últimas nieves en la cima. La vegetación de encinares y pináceas se levanta erguida. Un valle, con un pueblo deshabitado en su vientre. Lugar que desearías para perderte. En un refugio. O en alguna de esas estructuras de piedra y palos que con la ayuda de la imaginación recreamos en lo que debieron ser las antiguas casas.

El romanticismo del campo.

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